A pocos días de la esperada presentación de los modelos Samsung Galaxy S9 y S9+ os cuento aquí mi experiencia de uso con el Samsung Galaxy S8+.

 

Primeras impresiones, uso y diseño

 

Lo primero que debo decir es que es un terminal que no pasa desapercibido a los ojos de los demás, sobre todo por su tamaño y mucho más cuando está encendido, momento en el que todos aprecian esa sensación de pantalla infinita.

Dejando a un lado lo llamativo que es, tengo que confesar que es un terminal pequeño para mí. Como usuaria de un Xiaomi Mi Max 2 las 6.2 pulgadas, pese a no casi tener marcos, se me han quedado pequeñas. Se confirman mis peores temores: ¡Me gustan mayores! Una vez que usas –y disfrutas- de un smartphone de gran tamaño se hace complicado bajar de pulgadas.

Sé que esto no es lo habitual, todo el mundo que cogía el teléfono expresaba justamente lo contrario. Lo impresionante de tener a su disposición las 6.2” de pantalla al completo, pero que se les hacía complicado abarcar, con una mano, la totalidad de la misma.

Vamos a hablar ahora un poco de mi lucha con los botones físicos o no tan físicos. Con esto último me refiero a la desaparición del botón inicio, que ha sido sustituido por la zona táctil y personalizable. Sorprendentemente me ha gustado mucho, aunque me costó unos días adaptarme.

Respecto a los botones físicos:

 

El botón de Bixby es un auténtico engorro. Está claro que cuando Samsung quiere vender algo lo intenta de todas las formas posibles, pero aquí lo único que consigue es que lo confundas con el botón de encendido, ya que lo han situado debajo de los botones de volumen.

Si Bixby funcionara supongo que no me parecería tan malo y me acostumbraría, pero es que de momento no lo hace muy bien, ni a través de este botón ni a través de la cámara (Bixby visión).

 

Respecto al diseño:

 

El cuerpo de cristal de este S8+ es visualmente precioso, pero un imán para las huellas. Si eres un poco maniático con ese tema vas a sufrir mucho.

Algo que se ve mucho últimamente en muchos fabricantes es la simetría entre las partes superior e inferior del teléfono, por lo que al final no sabes muy bien si estás cogiendo el smartphone correctamente o tendrás que girarlo. Está claro que la desaparición del botón inicio también ayuda a esta situación. Al final decidí usar la función “Always On Display”, con el consiguiente gasto de batería.

En el uso diario, caminando por la calle o al cogerlo de la mesilla por la noche -esos dos momentos en los todos creemos que se nos caerá el teléfono-  el Samsung Galaxy S8+ no iba a ser menos. Sus líneas suaves y redondeadas y con el cuerpo de cristal como el que tiene, uno siempre tiene la sensación de que va a pasar lo peor. En mi opinión es un teléfono que pide a gritos una funda de silicona o una carcasa.

 

Una pantalla que enamora

 

Vamos a hablar de un aspecto que no defrauda en este S8+: la pantalla.

Sin duda es lo más potente de este modelo y lo hace muy disfrutable para uso multimedia, uso de redes sociales o juegos. Su pantalla con tecnología Super AMOLED, una relación de aspecto diferente, 18,5: 9 y la reducción de sus marcos ayudan a una experiencia de uso muy distinta y sorprendente.

El único problema que se plantea con este formato de pantalla es la aparición bandas negras en algunos contenidos que no están adaptados, pero he acabado acostumbrándome y a los pocos días ni las ves. Es el precio a pagar por tener  un terminal casi sin marcos.

En cuanto al nivel de brillo, visualización de colores y contraste la pantalla también está a la altura. El contraste, saturación y brillo máximo es magnífico, creo que es uno de los smartphone que mejor se ve en exteriores, al menos de los que he podido probar.

Samsung ha decidido integrar el soporte para HDR en su pantalla del S8+.  La verdad es que, por el poco contenido disponible en la actualidad, no es una característica que echaría de menos si no estuviera. Eso sí, se aprecia mejora en la gestión del brillo y la calidad de los colores.

 

Identificación con huella dactilar: DRAMA

 

La desaparición del botón inicio ha supuesto que el sensor de huellas haya sido trasladado a la parte trasera del teléfono, junto a la cámara. Aquí comienza el drama.

El que esté situado en la parte trasera no me supone un problema, incluso me gusta. Lo que sí lo ha sido es la colocación en esta zona. Samsung ha decidido situarlo justo al lado de la cámara, concretamente a su derecha. Así que me he pasado todo el tiempo poniendo el dedo en la lente de la cámara trasera. Como si no hubiera suficientes huellas mías por el teléfono.

Soy una usuaria asidua del lector de huellas, me parece un avance importante en cuanto a seguridad e inmediatez en el uso de aplicaciones, y debo decir que terminé por desconfigurarlo y no usarlo, harta de tener que estar mirando continuamente para no poner el dedo en la cámara. Una gran decepción este punto.

 

Respecto al resto de sistemas de identificación:

 

Reconocimiento facial: la verdad es que no me fascina tener que verme la cara cada vez que quiero desbloquear el teléfono. Además, no lo veo seguro, útil ni rápido.

Reconocimiento de iris: Lo configuré por pura curiosidad, incluso hice pruebas con otras personas y funcionaba correctamente. Eso sí, siempre en buenas condiciones de luz. En mi caso, otro sistema que no usaría por falta de inmediatez y utilidad.

 

Batería, cámara y rendimiento: sin novedades (y eso es un problema)

 

Paso a hablar de tres aspecto importantes de un smartphone y que, en este caso, creo que no tienen muchas mejoras respectos al modelo anterior.

 

  • Batería:

Para mí la gestión de batería de los Samsung sigue siendo algo a mejorar mucho. Sí es verdad que, a pesar del aumento de pantalla, se llega al final del día -siempre haciendo un uso moderado-. En el fin de semana, que siempre hago un uso más intenso, tenía que echarme una powerbank al bolso.

Por supuesto, la función “Always On Display” no ayuda mucho, pero incluso desactivándola no llegaba al final del día.

En comparación con mis dos teléfonos Xiaomi, Mi5 y Mi Max 2, este Galaxy S8+ tiene mucho que mejorar.

Dejando a un lado lo anterior, son puntos positivos la carga rápida y la carga inalámbrica.

 

  • Cámara:

Nada nuevo bajo el sol. El Samsung Galaxy S8+ tiene una cámara muy buena que hace una fotos estupendas. Además tiene multitud de filtros, modos o stickers para pasarlo bien modificando las fotos. Sin embargo, no veo mucha mejora respecto al S7 y creo que la opción de la doble cámara hubiera sido un salto de calidad importante.

 

  • Rendimiento:

El uso y fluidez del smartphone con Touchwiz me ha parecido muy correcto, casi exacta al Galaxy S7 del que fui usuaria un par de meses. No veo mucha mejoría en ese punto.

El Galaxy S8+ rinde de forma estupenda, no hay ralentizaciones o bloqueos. Respecto a la capa de Samsung sobre Android, que no es precisamente de mis favoritas, parece que está bastante trabajada.

 

Conclusiones.

Como siempre, Samsung es signo de calidad. En este caso no es menos, si bien esperaba un poco más de innovación. Como ya he comentado, en algunos aspectos,  el Galaxy S8+está un poco estancado en comparación con su predecesor. Eso sí, deslumbrada por su pantalla, estoy deseando poder ver qué nos traen en su próximo lanzamiento.

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Contable buceando en nuevos mares. Lectora empedernida, Androidtecnológica y bebedora de Martini.

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